martes, 8 de julio de 2014

lunes, 7 de julio de 2014

En tres palabras puedo resumir...

 
 
"En tres palabras puedo resumir todo lo que he aprendido sobre la vida: LA VIDA SIGUE"
 
Nuestro tiempo aquí es corto, la vida siempre sigue avanzando... está en nuestra mano aprovechar lo bueno que nos ofrece y aprender lecciones de lo no tan bueno.

sábado, 5 de julio de 2014

La zona de confort.

“Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer”, o “más vale pájaro en mano que ciento volando”... la sabiduría popular recoge la preferencia de la mayoría de nosotros por lo seguro, lo predecible.

Nuestro cerebro es muy bueno estableciendo patrones, así que “sin darnos cuenta” tendemos a escoger siempre, por ejemplo, un mismo tipo de películas o libros, un mismo estilo de ropa o peinado, el mismo camino para regresar a casa... una inercia cómoda que nos aporta una certidumbre a la que agarrarnos, que nos libera de la ansiedad de tener que elegir o de lo desconocido. Y es que lo rutinario en los albores de la humanidad le vino muy bien a la especie humana, acechada por los depredadores, amenazada por hambrunas u ocupada en encontrar refugio... aquí encontrar una rutina segura era crucial para la supervivencia, por ello precisamente se gravó a fuego en nuestros evolutivamente viejos cerebros.

Quedarnos en la zona de confort puede impedirnos desarrollar nuestro potencial.

Esta búsqueda de seguridad física también se extiende a la emocional, pero el mecanismo evolutivo de supervivencia, al hombre moderno le pasa factura. No quiere decir que la zona de confort sea mala, ésta nos sirve para protegernos; para no sobrecargarnos de estrés o ansiedad y prevenirnos de hacer algo que pueda poner en peligro la vida o la tranquilidad; sin embargo, quedarte en la zona de confort por mucho tiempo puede impedirnos experimentar cosas nuevas, aprender de ellas... desarrollar nuestro potencial. Estar en nuestra burbuja de seguridad no nos produce reactividad, porque realizamos actividades rutinarias que nos producen una ansiedad neutra. Todo lo que sea salir de ahí nos puede generar ansiedad, temor... en definitiva: sufrimiento y a nadie le gusta sufrir; por eso a pesar de sentirse infelices o insatisfechos, la tendencia natural de muchos es permanecer en su zona de confort.

viernes, 4 de julio de 2014

Una palabra amable es como un día de primavera.


"Una palabra amable es como un día de primavera"
Proverbio ruso
 
Sabemos ser amables y comprensivos con los demás, pero ¿y con nosotros?

Si revisamos lo que nos decimos a diario, nuestro diálogo interno... ¿nos decimos palabras amables?

Cuando nos equivocamos o algo sale mal... ¿Nos limitamos diciéndonos cosas como: “Soy un torpe”, “siempre lo estropeo”, “esto no es para mí”. ¿O nos potenciamos diciéndonos: “Únicamente me falta práctica”, “sólo estoy un poco nervioso”, “ahora he fallado, pero la próxima vez lo conseguiré.”...?

Seamos amables y comprensivos, también con nosotros mismos.

jueves, 3 de julio de 2014

Polarización. O blanco o negro.


Todo o nada, bueno o malo, blanco o negro... lo cierto es que nos movemos en una escala de grises y la polarización es un modo irreal e insano de ver la vida.

 

miércoles, 2 de julio de 2014

Cuento corto: "El ladrón de hachas"


"Un campesino, que tenía madera para cortar, no lograba encontrar su hacha grande. Recorría su patio de un lado a otro, fue a echar un vistazo furibundo al montón de troncos, al cobertizo, a la granja. ¡Nada que hacer, había desaparecido, sin duda robada! ¡Un hacha completamente nueva que había comprado con sus últimos ahorros!
La cólera, esa breve locura, desbordaba su corazón y teñía su mente con una tinta tan negra como el hollín.

Entonces vio a su vecino llegar por el camino. Su forma de caminar le parecía la de alguien que no tenía la conciencia tranquila. Su rostro dejaba traslucir una expresión de apuro propia del culpable frente a su víctima. Su saludo estaba impregnado de una malicia de ladrón de hachas. Y cuando el otro abrió la boca para contarle las trivialidades meteorológicas habituales entre vecinos, ¡Su voz era sin lugar a dudas la de un ladrón que acababa de robar un hacha flamante!

Totalmente incapaz de contenerse durante más tiempo, nuestro campesino cruzó su porche a grandes zancadas con la intención de ir a decirle cuatro verdades a ese merodeador ¡que tenía la osadía de venir a burlarse de él!
Pero sus pies se enredaron en una brazada de ramas muertas que yacía al borde del camino. Tropezó, atragantándose con la andanada de insultos que tenía destinada a su vecino.

¡Y se cayó de manera que fue a dar con la nariz contra el mango de su hacha grande, que debía de haberse caído hacía poco de su carreta!"


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Aunque no podamos tomar nuestras decisiones conociendo todos los datos, lo que sí podemos hacer es no dejarnos llevar por la primera opción que nos pase por la cabeza, y sopesar con calma otras posibilidades.

Las conclusiones precipitadas suelen ser erróneas, creemos ciegamente que algo es cierto y no nos paramos a pensar en otras alternativas.

Nuestros pensamientos son los que guían nuestra conducta y si éstos son erróneos nuestra conducta también lo será, perjudicándonos a nosotros mismos o a los demás: todos podemos intuir lo que hubiera pasado si el protagonista de nuestra historia no se hubiera tropezado, encontrando así su hacha perdida...

martes, 1 de julio de 2014

No digas sí, cuando en tu cabeza suena NO.


 
"No digas sí, cuando en tu cabeza suena NO"
 
 
No saber decir “no” puede convertirse en algo frustrante .
 
Cuando no sabemos marcar límites es fácil caer bajo el influjo de personas manipuladoras y egoístas. Siempre es mejor ser fiel a nosotros mismos, y si no estamos de acuerdo decirlo de un modo educado y directo, con un tono de voz calmado, pero firme:
"Respeto tu opinión, pero yo no opino lo mismo”.
“Mira, entiendo tu necesidad, pero yo no lo voy a hacer”.
 
 Somos valiosos y merecemos respeto, siempre tenemos derecho a decir NO.